El Asado

Una reunion social puede terminar a los combos y las patadas de la nada. Una mala mirada o malinterpretada y eso es suficiente para que estalle la tercera guerra mundial.

¿Quién no ha hecho un asado en su casa? Todo el mundo. Es más, es posible que alguna vez te tocó hacerlo en casa de un amigo…el asado…

…ese amigo inútil que se le quema hasta el agua.

Todo conocemos a alguien así. Razones para tirar carne a la parrilla siempre abundan. Mas aún, creo que el asado es la excusa para iniciar un fuego. Una vez encendido se reúnen alrededor los machos de la manada. Algo asi como un impulso gatillado por un recuerdo almacenado en los genes de los tiempos en que cazábamos el mamut y nos enfrentábamos al tigre diente de sable. Es instintivo. Automático. Animal.

Por supuesto toda reunion de varones no está exenta de conflicto. Ahí estas, haciendo rollos con papel de diario o algún trozo de algún paquete de papel que encontraste entre los cachureos que guardas por si acaso…Enfocado.

Luego, los empiezas a enrollar haciendo lulos que vas acomodando hasta que finalmente le arrumas carbón y estas listo para usar los fósforos. Estabas tan absorto en la tarea que perdiste la noción del tiempo, el espacio y el entorno. Reaccionas, y a tu alrededor se han reunido un grupo de consejeros deseosos de dar su opinion respecto al cómo y de qué forma encender el fuego. Algo asi como un Tom Hagen de la película “El padrino” pero en grupo y de mala muerte.

“Los rollos de papel te quedaron muy ajustados”, dice uno con tono académico. “No son suficientes”, dice otro que se ufana de ser contador. “Con tanto carbón se te va a ahogar”, opina un tercero que alega ser asesor en una minera. Todo esto mientras empinan el codo con cerveza u otra bebida alcohólica. Nadie va a tomar tecito  o jugo a estas juntas.

Los comentarios continúan mientras estas morado tanto soplar y caliente a más no poder con tanto experto opinando. Por supuesto de las opiniones pasan rápidamente al webeo y ahí haces grandes esfuerzos por dominarte, contener al John Wick que llevas por dentro y no mandar todo a la mierda. Esto último sabes que empeoraría las cosas porque viendo que te enojas las burlas aumentarían de volumen haciendo que te pongas, a nada de explotar.

Claro, esto siempre pasa. El encargado del fuego y del asado siempre es objeto de las tallas y burlas de los amigos y de una que otra visita que cree que estas regalado y tambien se sube arriba del piano.

Por fin logras encender el fuego y los carbones comienzan a tomar color. Lanzas una mirada de satisfacción a los mirones burlones y continuas tu tarea. Sabes que solo has salvado un obstáculo. Has logrado acallar por un momento a los bocones de orilla de parrilla. Te sientes como Máximo Decimo Meridio después de bajarte un adversario y el público enmudece de admiración. Pero esto recién comienza. El fuego es solo la primera etapa. Ahora viene lo que requiere paciencia, sapiencia y mucho autocontrol. Aquí te doy una sugerencia. No importa si la quieres o no. Mas te vale tomarla en cuenta si es que quieres salir bien parado del asado y del pelambre que es inevitable.

Jamás, por ningún motivo preguntes como quieren la carne. Te van a volver loco. Unos cocida, otros, término medio y otros casi cruda. Esto es motivo para verdaderas batallas campales.

Los que la quieren cocida serán vistos como maricones por los término medio y como remaricones por los casi cruda. Evítate esto.

La carne la asas ¾ y “se la comen los weones”, asi con autoridad y si das esta orden con cuchillo y tenedor en las manos serán pocos los dementes que se atreverán a desafiarte. Pero ojo puede haber uno que otro que ose desafiar tu determinación. Mas adelante daré indicaciones para estos casos… quizá sea momento de bajar al sótano y romper el concreto con un martillo…

Ahora bien, volvamos un poco atrás. Al momento en que recién vas a empezar a tirar los trozos de carne a la parrilla. Este es un momento crítico. Aquí pueden quedar tremendas cagadas en términos de guerras de insultos y descalificaciones que rápidamente pueden llegar a las manos. ¿Qué vas a tirar primero? Pregunta uno. “Acuérdate que el pollo se demora más” apunta otro. “Empieza con las longanizas que salen primero”, aconseja el más hambriento y asi comienza la interminable andanada de sugerencias, correcciones y pullas hacia el parrillero. A estas alturas ya tienes los huevos al plato, la paciencia se te está agotando rápidamente y empiezas a ver todo rojo.

Consejeros de orilla de parrilla
Consejeros de orilla de parrilla

Aquí te va otra sugerencia. Lo peor que puedes hacer es dejarte tironear por los consejeros de orilla de parrilla. Míralos, asiente con la cabeza cuando te den una sugerencia y haz las cosas como se te cante el culo. El asado está a tu cargo. Tu mandas.

Por ningún motivo des señal alguna de debilidad. Te comerán vivo. Y recuerda. Hagas lo que hagas te van a agarrar para el webeo sí o sí. Tu ahí como monje tibetano, estoico, sereno, un Marco Aurelio de la parrilla. Das vueltas las longanizas, los tutitos y los cortes de carne. Nada te altera.

Asi poco a poco vas sacando los choripanes, luego los cortes ¾ y al final el pollo. Todo bien, tu tranqui. Dominado, sereno, inmutable. A lo Jerjes antes de dirigirse al pueblo. Nada te altera ni perturba. Estas saliendo de esta como todo un campeón. Recuerda, si o si van a hociconear.

Incluso para esto tienes solución. Antes de comer y mientras comen asegúrate que estén tomando algo. Alcohol obviamente. Esto es de suma importancia.

Despues de comer, esto hay que reforzarlo más aún. Nadie se acordará después de lo que comió si no de lo que tomó y cuánto. Sobre todo si terminan hablando con guajardo, ulloa, gutierrez  y bustamante. Asegúrate de tener suficientes toallas de papel a mano y la cafetera a punto para reponer a los caídos. Que despues de dejar los ojos en el baño caminaran a lo Walking Dead en busca de una taza de café para componer las tripas y el ánimo.

¿Ahora bien…recuerdas que te dije que más adelante te hablaría…te daría indicaciones en caso de que alguien desafíe tu autoridad en la parrilla? Bueno, aquí van mis sugerencias.

1.-Si es un asado entre amigos te la fumas, tu sostienes tu autoridad, estoico, serio, pacifico, un Séneca parrillando.

2.- Si en el asado se coló algún “amigo” de un amigo u otro “paracaidista” y se le fueron los humos o el copete a la cabeza, atreviéndose a dar consejos y poniéndose insolente… aquí la cosa cambia. En estas situaciones estas autorizado a sacar la corneta y ponerla sobre la mesa en señal de mando y autoridad. Invocas al Rambo que llevas dentro y te preparas para actuar.

Al insolente paracaidista debe quedarle claro su lugar y si es necesario lo sacas a patadas en el culo del lugar de reunión.

Esto último no es negociable. La autoridad en la parrilla debe ser sostenida a toda costa frente a extraños. Si permites que te pasen a llevar te van a mirar como papel cagado y perderás toda autoridad frente a los asistentes. Para esto puedes valerte de tus manos o de algún elemento contundente como un bate o garrote que te permita poner orden. De esta forma como “El Gran Bambino«, esgrimes el bate o lo usas para restablecer la paz.

Solo para poner orden¡¡¡ nada de ponerte webon y moler a palos al insolente. Solo debe quedar claro que las faltas de respeto no serán toleradas.

Con estos consejos y una buena parrilla tienes asegurado un buen rato con amigos y familiares. ¿Que estas esperando? Ah, sí llegaste hasta acá te recuerdo que es muy importante que mantengas limpia y en buenas condiciones tu parrilla.

Glosario de términos y modismos

Machos de la manada:  Forma coloquial para denominar al grupo de hombres que se reúne en torno a la parrilla o fuego.

Lulos: Rollos de papel, Se van trenzando sobre si mismos para finalmente darles la forma de aro. Usados para iniciar un fuego.

Arrumas: Acercas, aproximas, usado en este contexto de acercar (arrumar) carbón a los lulos previamente mencionados.

Grupo de consejeros: Forma coloquial para describir a un grupo de personas generalmente hombres que se acerca a la parrilla o barbacoa a dar consejos de como encender el fuego y cocinar la carne.

Empinan el codo: Literalmente implica beber alcohol.

Tecito: Bebida consumida en muchos hogares a la hora del desayuno y como acompañamiento de un tentempié de última hora del día llamado “once”

Juntas: reuniones sociales, mixtas o solo hombres o solo mujeres.

Webeo: Termino con una cantidad enorme de aplicaciones. En el contexto de la historia narrada se refiere al acto de realizar burlas de todo tipo al encargado de hacer el asado con el fin de molestarlo y reírse de él. Tambien puede significar una reunion subida de tono con mucho alcohol, música y escándalo de todo tipo.

Mandar todo a la mierda: Hartarse, colmar la paciencia y retirarse del lugar, puede ser un acto literal o implicar un par de insultos o alguna demostración verbal de extrema molestia.

Estas regalado:   Estas expuesto, con poca capacidad de defensa, abierto a ataques de todo tipo.

Sube arriba del piano: Implica que alguien se desubica completamente y se toma todo tipo de confianzas y libertades que lo hacen merecedor de un correctivo.

Bocones de orilla de parrilla:  Los mismos que se reúnen alrededor de la parrilla o barbacoa y se creen con la libertad para opinar de todos tus movimientos o acciones relacionadas con las actividades que conducen al encendido y proceso de cocción de la carne.

Pelambre: Acto ejecutado por dos o más personas que tiene por objeto hablar mal de alguien o de algo. Ejemplo: un objeto o artículo de propiedad de alguien en este caso la barbacoa y dos o más personas se ponen a hablar mal de las condiciones en que el parrillero mantiene su parrilla.

Maricones: Condición de poca o baja masculinidad en un hombre. En este caso se considera poco masculino pedir la carne cocida.  Calificativo emitido por los amantes de la carne término medio. Esta definición fue obtenida en círculos muy cerrados y herméticos de parrilleros.

Remaricones: Condición aún más extrema de la definición anterior y emitida por los amantes de la carne casi cruda respecto a los que piden la carne cocida. Solo debe estar sellada por ambos lados según ellos. Son los ortodoxos de la parrilla.

Se la comen los weones: Esta frase se pierde en los pliegues de la historia. Hace eones cuando el alimento era escaso y de difícil obtención se usaba para acallar a los que reclamaban por el tipo y condición del alimento. Para un mayor efecto debe ser dicha con tono de autoridad y firmeza.

Tremendas cagadas: Grandes desastres, pueden ser de cualquier tipo.

Llegar a las manos: Extremo al que llega una discusión subida de tono que termina a los puñetazos.

Tirar: Acto material de poner carne en la parrilla. En otros contextos puede significar un intercambio sexual consentido.

Parrillero: El encargado de limpiarla parrilla, encender el fuego, mantenerlo y asar la carne.

Tienes los huevos al plato: Situación de extremo hartazgo, en cualquier momento te pones a repartir puñetazos o una andanada de insultos de grueso calibre. Has perdido casi o totalmente la paciencia.

Consejeros de orilla de parrilla: Similar a otras anteriores, grupo de personas generalmente hombres que se reúnen alrededor de la parrilla para dar consejos y /o burlarse del parrillero cuando lo ven débil o poco seguro de sus actos.

Cómo se te cante el culo:  Hacer las cosas a tu manera, según tus formas y gustos sin pedirle la opinion a nadie.

Te comerán vivo:  En sentido figurado, implica que, al ver tu debilidad, las bromas y payasadas caerán con más fuerza sobre ti.

Agarrar para el webeo: Similar a la anterior, pero en una etapa inicial. Te comienzan a molestar y a burlarse de ti con todo tipo de referencias ya sean físicas, a tus acciones o a tu forma de hablar o de comportarte.

Monje tibetano: Hace referencia a hacer uso de toda tu paciencia, calma y compostura, mente fría y autocontrol.

Los tutitos: Extremidades del pollo que son puestas en la parrilla para consumo de los comensales. En contextos íntimos puede referirse a los muslos de alguien.

Choripanes: Longaniza servida en un pan francés, pan batido o marraqueta aderezado con alguna salsa, pebre o chimichurri.

Tranqui: Actitud calma, pasiva, no débil, relajada y apacible.

Todo un campeón: hacer las cosas muy bien, con gran destreza y desempeño.

Hociconear: hablar de más, hablar sin fundamentos y solo con el fin de calumniar o dañar la reputación de alguien.

Guajardo, ulloa, gutierrez  y bustamante:  Onomatopeyas que  hacen una descripción auditiva  de los sonidos emitidos por personas en  elevado estado de ebriedad que están abrazados a la taza del baño devolviendo lo comido y bebido. guaaaaaaaajardooooo, uuuuuuuullloooooaaaaa, guuuuutieeeeerreeeeeez, buuuuuussstamanteeeeeee.

Te la fumas: Te la aguantas, toleras con estoicismo de Marco Aurelio, Seneca y Epicteto juntos.

Coló:  Accion de entrar de forma clandestina, a la mala o con una “invitación” de un amigo patudo a una reunion, parrillada o fiesta donde no perteneces. Caer de mala forma a un lugar donde no eres recibido oficialmente.

Paracaidista: Persona que ejecuta la accion descrita en la definición anterior.

Se le fueron los humos o el copete a la cabeza: Persona que pierde todo sentido de la ubicación y el tacto y se dedica a hablar estupideces y cosas sin sentido con una actitud de que se las sabe todas y pasando a llevar al dueño de casa o en este caso al parrillero. Esto puede ser con o sin trago. Cuando es con trago es considerado casi una disculpa por estar bajo los efectos de una bebida alcohólica y solo se le ve como el tarado ebrio. Cuando es sin trago (considerada falta grave) se le ve como un subnormal desubicado y candidato a ser expulsado de mala forma del asado o reunion social.

Sacar la corneta y ponerla sobre la mesa:  En sentido figurado. Implica poner un “basta ya” a la situación y mostrar física y verbalmente quien manda. Accion de último recurso cuando las cosas se han salido, de control y hace rato se ha perdido la compostura y el respeto.

Sacas a patadas en el culo: Esto puede ser literal o en sentido figurado. Literal no requiere mayores explicaciones y en sentido figurado implica echar lo más civilizadamente al desubicado.

Mirar como papel cagado: Que te miren en menos, como poca cosa. Alguien insignificante sin ningún peso relativo, su opinion no vale nada.

Ponerte webon: Perder la cordura y la sensatez, salirte de tus cabales y actuar de forma poco civilizada.

Moler a palos: Literal, accion de última instancia que implica aplicar golpes de bate o garrote sobre un “paracaidista” o invitado que está actuando de forma poco decorosa o definitivamente insultante y que no ha hecho caso a los llamados a comportarse. Debe ser realizada solo en casos de defensa de la integridad personal y familiar. La frase puede ser empleada a modo de amenaza o advertencia ante incivilidades o faltas graves al respeto. Ej.: “Te voy a moler a palos si no te comportas”

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